Al final de un ondulante camino líquido se abre paso un sentimiento…
El destino errante lo puso en mi camino e hizo que reviviera ese amor en ella que yo creí que ya no existía.
Si él estuviera desprovisto de todo sentimiento hacia ella yo no tendría miedo… pero, es algo mutuo, que duele… duele en lo más profundo de mi alma… un dolor tan agudo que parte desde mi vientre hasta mi pecho y no me lo puedo quitar.
Primero me preparó un baño y luego me besó toscamente… No tuve que hacer mucho esfuerzo para conseguir eso. Es un hombre desesperado, cuya mujer se mantiene junto a él para conservar las apariencias de un matrimonio feliz y es un depravado porque aunque sigue enamorado de la ilusión de lo que pudo ser, se satisface con alguien que podría ser perfectamente su hija.
Después de ahogarme con sus besos torpes, concluimos en el acto carnal. Y en todo momento quise recordarle a ella, a ese amor. Cada gesto que yo hacía estaba fríamente pensado para que él viera en mí a esa mujer que me estaba arrebatando.
Debo reconocer que pude sentir algo más por él, pero nada que sobrepase la barrera de excitación y sensaciones bajo mi vientre,,, nada más… Y cuando me dejé llevar por esas sensaciones, cerré mis ojos y la vi… sólo a ella… y vomité su nombre… Otoko!... Otoko!... Él palideció y nuestro juego se acabó… No quiso hablar y se quedó profundamente dormido. Bueno, a su edad es lógico que le suceda eso. Yo, en cambio, no pude conciliar el sueño… Deseos no me faltaron de estrangularlo mientras dormía placidamente. Pude haberlo hecho, pero no me basta con eso. Prefiero hacerlo sufrir lentamente… es más doloroso.
Le conté a ella, mi maestra y sé que se incomodó… sé que le dolió… y aunque me duele verla sufrir, fue necesario…De esta manera pensé que se podía desilusionar más de él... pero casi como una joven adolescente viviendo el primer amor de su vida, lo defendió ¡Qué estúpida es! ¡Cómo no abre los ojos para ver la realidad que es tan obvia!
Cuando le mostré uno de mis cuadros, torpemente trató de darme alguna explicación coherente de lo que estaba viendo, cuando en realidad, mi cuadro no tenía coherencia… ¡Eso me encantó de él!... Su simpleza y me alegra saber que soy la primera en su vida… Su primer amor… Es extraño lo que me pasa con él… Cuando estamos juntos, olvido a mi maestra, olvido lo malvado que pudo ser su padre, olvido la venganza que me hizo llegar hasta él… Tiende su mano y yo vuelo…
Lo único que agradezco de que su padre se haya entrometido en la relación que yo tenía con mi maestra es el haber conocido a su hijo, su misma sangre que sin embargo, no se le asemeja en nada.
Mi corazón cuando está junto a él, tiene un extraño latir… ¿Será mi venganza el enamorarme de él?... quizás… Tal vez esto que está empezando a nacer en mí sea el causante de mi reacción frente a mi gran amor, mi maestra… Ella me sacó de su vida… para siempre… Y esta vez el dolor en mi fue diferente… no lo sé… algo en mí me decía que debía partir y aunque el dolor del adiós fue profundo al salir de su casa, este dolor se mitigó y comenzó a esfumarse… como la niebla flota sobre el mar durante la noche y desaparece con los primeros rayos de sol…
Deseo verlo, tocarlo, besarlo… pero ella sigue en mi… No quiero pensar en lo que vendrá… me asusto de mi misma… A lo mejor mis miedos se relacionan con los nuevos sentimientos que estoy experimentando por él… Sí, debe ser eso…
(Foto: "Deseo...", by Me, locación tren)




