“Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte… Amén”
Después de escuchar esto, hago zoom hacia donde estoy. Me veo sentada en la última banca de una iglesia en pleno Providencia. Observo a mí alrededor y hay aproximadamente 7 personas ubicadas en distintas bancas, y me pregunto cómo llegué acá…
Hago memoria… me veo caminando por Los Leones después de un laaargo y agotador día de casting junto a mi buen amigo Pinchi. Habíamos recorrido productoras colocando nuestras mejores caras y jugando todo el tiempo cuando nos pedían que improvisáramos cualquier cosa… y sí… era cualquier cosa… empecé como ladrona en una de las improvisaciones y termine cortando una relación de pareja algo asfixiante (fue casi como revivir un capitulo de mi vida con algunos matices distintos), digna del programa “pasiones”. Y como comprenderán este tipo de cosas aunque parecen divertidas, cansan. Luego pasamos a preguntar a algunos restoranes si necesitaban personas para trabajar porque queremos trabajar. Ya estamos egresando (bueno en todas partes decimos que somos actores egresados, y los somos) y necesitamos trabajar en un lugar donde sean flexibles con nuestros horarios ya que el próximo semestre nos corresponde Título y para eso necesitamos dinero. Además debemos pagar el crédito que conseguimos para hacer nuestro inolvidable viaje a Nueva York. Por lo tanto después de preguntar y conseguir algunos datos, decidimos pasar a tomarnos un helado al Doggi`s , obviamente yo me pedí uno de chocolate, aunque debo reconocer que no hay mejor lugar para tomar helados que el Bravíssimo. Pero como ya no nos quedaba mucho dinero decidimos tomar algo refrescante, barato y con sabor. Lo importante era la compañía y las conversaciones algo irreverentes y bizarras que tuvimos.
Nos despedimos en ese lugar, cerca del metro Pedro de Valdivia. Pinchi iba a su casa que queda cerca de ese metro y yo como ya no tenía nada más que hacer en ese lugar decidí regresar a mi casa.
Cuando ingresaba a la estación Pedro de Valdivia no note nada extraño. Caminé como de costumbre y nooo!!... para mala suerte mía no me había percatado que era la hora del taco, la estación estaba repleta de un mar de gente. Era imposible pasar, y yo que necesitaba cargar mi pase Bip! porque no me quedaba saldo y además debía hacer la otra cola eterna para estudiantes. Porque hay que reconocer que la fila más larga para pasar en el metro es la de los estudiantes, y uno al tener este título debe solamente saber esperar, ese es el costo de nuestro pasaje rebajado. Estuve haciendo la cola para cargar mi pase menos de 5 minutos, cuando noté que no avanzaba y el calor, el ahogo y la desesperación se apoderó de mí. Las caras de stress y cansancio de las personas y además los alegatos en contra del Transantiago o “Tranchascarro”empezaron a resurgir de las profundidades de este mar. Por lo que decidí abandonar ese lugar, escapando, casi como si la muerte o “la pelá” me persiguieran. Cuando logro salir de este caos, decidí caminar hacia donde mis pies me llevaran, como una forma de hacer hora para poder tomar el metro cuando estuviera más desocupado. Y comencé a caminar, sin apuros, mientras las personas pasaban corriendo a mi lado y yo como si fuera el mejor turista observo los edificios, plazas, personas, todo lo que encuentro a mi paso. Cuando mis pies se detienen en una estructura blanca y luminosa… Era la iglesia de Providencia. Y sin pensarlo entro, no antes de apagar mi celular como lo indicaba un pequeño cartel a la entrada. Y con esa calma que me entregaba la iglesia recorrí cada uno de sus lugares, imágenes, santos, y me pregunto por qué no traje mi cámara fotográfica. Siguiente a esto, tomo asiento en esta banca donde me encuentro ahora.
Observo las caras de los penitentes como diría mi abuela y puedo deducir quienes vienen a pedir un favor urgente, a agradecer o, al igual que yo, simplemente a hacer un alto entre la vorágine de la ciudad.
A lo lejos escucho una melodía que empiezo a tararear, no tengo idea a quien corresponde esa melodía y si la he escuchado antes, sólo sé que proviene de las campanas de esta iglesia y que indican algo que todavía no sé… pensé que podía indicar la hora, sin embargo acabo de mirar mi reloj y dice 7:15 pm, por lo tanto no indica la hora… qué será- me pregunto…
Debo reconocer que no soy devota de las iglesias (como instituciones), en realidad ni de la religión católica ni de la evangélica. Pensándolo bien, ni siquiera estoy bautizada por ninguna religión. Y es porque mi familia y yo no somos “ni chicha ni limoná”. Es decir, que por parte de papá su familia es católica y por parte de mamá, es evangélica. Incluso mis abuelos por parte de mamá eran pastores de una Congregación Cristiana Evangélica. No obstante, lo único que tengo claro es que yo soy “cristiana”, creo en Dios y en Cristo, Jesús.
Recuerdo cuando era pequeña asistía a la Escuela Dominical, y lo pasaba muy bien. Jugaba, actuaba, cantaba con los demás niños. Era una forma entretenida de conocer la Biblia (hasta el día de hoy tengo una debajo de mi almohada que la leo como si fuera una novela, así se me hace entretenida y cada vez encuentro algo interesante). La época que más me gustaba era en el verano porque asistía a los campamentos que se hacían en la playa, generalmente en el terreno que tienen mis abuelos en el Quisco. Pero a medida que pasaba el tiempo y yo iba creciendo me di cuenta de otras cosas, que no me gustaban de esta iglesia, en realidad de la religión como institución. Encontraba innecesario ir, porque veía en algunas personas tanto cinismo entre lo que decían y lo que hacían que no le encontré el sentido de ir a la iglesia. Más tarde viví lo mismo con la iglesia católica.
Pero el decir que era evangélica tenía un beneficio, yo era una de las “pocas niñas privilegiadas” para no tener clases durante 2 horas en el colegio. Y era porque no hacía la clase de religión, ya que era católica esta clase. Por lo tanto, tuve 2 horas a la semana para jugar con las otras niñas privilegiadas o simplemente leer un buen libro como yo acostumbraba a hacer…
Aparte: escucho un canto de un hombre, levanto la vista y estoy en plena misa. Y sin darme cuenta ya estoy de pie. De haber 7 personas ahora hay demasiadas personas que se me hace imposible contar, no quiero hacerlo, me da lata!… Y yo de pie escribiendo…no sé si las personas me están mirando, supongo que no… yo solamente escribo en este cuaderno, y trato de repetir lo que repiten el resto de las personas, incluso las cosas que no alcanzo a distinguir… balbuceo… nadie se da cuenta… menos mal!!... Detrás de mí un joven bien vestido, bastante guapo escucha atentamente lo que habla el Curita, y me mira casi culposamente. Por cómo está vestido deduzco que acaba de salir del trabajo. Trato de mirarlo de reojos cuando algo me distrae… acabo de escuchar el nombre de mi mamá entre los nombre para peticiones… me digo es una señal… es una señal… ¡Por fin nos sentamos!!
Por otro lado debo reconocer que desde que tengo uso de razón, tengo una fascinación y fijación por las iglesias clásicas, antiguas católicas. Los olores, esas imágenes de santos que me dan miedo y fascinación, las estructuras y cómo están ornamentadas me cautivan. Y esto era lo que yo no sabía explicar a mi familia. De hecho, a los 11 años confundí este sentimiento con vocación, y creí que quería ser monja… ya si sé que las personas que me conocen dirán.. “yaaa.. Tu monja...”, pero es la más pura y santa verdad.
Pero me di cuenta a tiempo que ese camino lo respetaba pero no iba con mi estilo de vida ni con lo que yo aspiraba a ser. Además era tan enamoradiza que si hubiese ingresado a las Carmelitas de los pies Descalzos, no hubiese durado mucho y me hubiese suicidado por aquel amor imposible… sí, así de trágica y cebollera… se les olvida que soy actriz??...
Aparte II: Otra vez de pie… acabo de enterarme que se celebra por estos días la Fiesta de San Pedro y San Pablo… mish… Oh! Hacia mí se dirige una señora con una carita amorosísima, tierna, como la abuelita de Piolín… mmm… debo pasar dinero… ya lo hice…
Es muy divertido esto… me veo desde afuera cantando: “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros…” y se me escapa una carcajada porque recuerdo cuando iba con mis amigas a los famosos encuentros de jóvenes católicos, a las caminatas… todavía recuerdo las caminatas que hacíamos desde el metro Las Rejas hasta el Templo Votivo de Maipú (7 kilómetros aproximadamente), donde bailábamos, saltábamos y cantábamos cosas como “… Y ponerse a caminar… y ponerse a caminar…”, gritando lo más fuerte posible, como si nuestras voces llegaran a escucharse en todo Santiago… era como un Pasacalle o una especie de carnaval, una festividad, donde lo religioso pasaba en parte a un segundo plano y para nosotros era un momento donde se reafirmaba nuestra amistad, apoyándonos mutuamente si alguien se cansaba, o necesitaba algo para comer… sin embargo cuando entrábamos a una iglesia a escuchar alguna misa, me aburría, y veía lo mismo que pasaba en la otra iglesia, otra vez esa dicotomía en las personas, entre lo que eran dentro y fuera de la iglesia.

Ya un poco más grande, cayó en mis manos un libro que ansiaba leer… “La Quintrala”… Yo soñaba con el día en que me hicieran una regresión y me dijeran que efectivamente fui en mi otra vida Catalina de los Ríos y Lisperguer. Una mujer bastante cruel que azotaba, abusaba sexualmente y asesinaba a sus esclavos, mataba a sus amantes e irreverente con las doctrinas de la Iglesia Católica… como se dice “hija de la maldad”… no es que me sienta como ella pero es un personaje bastante llamativo para mí. Además ella tenía una imagen de un Cristo, llamado Cristo de Mayo o Señor de la Agonía en su capilla. Se dice que eran de tal magnitud los abusos de maldad que realizaba ante esta imagen, que cuando hubo un terremoto un 13 de mayo en Santiago, la Corona de espinas de este Cristo, bajó hasta el cuello y de ahí no se ha podido sacar más. Se dice que cada vez que se ha intentado sacar esa corona del cuello, ha temblado fuertemente en Chile.
Con esta información, partí en busca de esta imagen. La había visto en fotos pero no como se diría “en vivo y en directo”. Logré entusiasmar a mis mejores amigas (las lesbis forever) y recorrimos la mayoría por no decir todas las iglesias clásicas del cnetro de Santiago (porque yo sabía que se encontraba en el centro) hasta que logramos ubicarla. Estaba en la Iglesia de San Agustín, impecable, como si los años no hubiesen pasado sobre esa imagen… Yo estaba feliz y mis amigas más porque podían descansar de esta porfía mía...
Aparte III: wow!! El sacerdote está hablando en latín… me encanta el latín… “suplicanti parce deus...” (Recuerdo de un ejercicio de movimiento)
No quiero confundirlos… después de estas confusas palabras, solo quiero decir que a pesar de haber conocido estas dos tendencias religiosas no me quedo con ninguna, y mantengo mi postura de ser cristiana, y de asistir a mi propia iglesia, la de mi corazón, porque la iglesia la llevo yo conmigo. Además no necesito de una institución para hablar con mis dos mejores amigos, Dios y Cristo…
Por otro lado, no niego que volveré a recurrir a estos lugares a encontrar la tranquilidad que la ciudad no me da…
(foto 1: "Iglesia de la Divina Providencia")
(foto 2: "Cristo de Mayo", Iglesia de San Agustín)




No hay comentarios:
Publicar un comentario