Ahí estaba yo, rodeado de tu sangre. Quería gritarte, pero tú hacías como que no me escuchabas, pero me mirabas con tus ojos cristalinos, llenos de lágrimas...
Me incomoda sentirte fría y distante, mientras tú me hablas y al acercarme a tu boca, siento que me arrancas los sesos y los disfrutas...
¿Te gusta?, te pregunto, y tú me respondes, ¡no tienes idea de lo que tengo que hacer para amarte, pero sí, está rico!
Nos revolcamos jugando con mis sesos, esos sesos que nos unen en este juego.
Mientras yo te beso y bebo de tu sangre, tú me dices:¡Yaaaa que me haces cosquillas!
Y nos apartamos, te miro, te ves bella, tu piel bordada en plata con adornos de sangre me encanta, me lleva a imaginarme un futuro contigo, así...
Me encantaría tenerte de esta forma, mirándome sin decirme nada... por favor no me digas nada, tan sólo mírame con tus ojos cristalinos.
¡No llores, si no es grave!... bueno, llora, pero no sueltes mis sesos, permanezcamos abrazados, rodeados de ellos.
Me dices te amo hasta después de la muerte y te amaré siempre. Y te arrancas tu corazón y me lo entregas.
Yo te digo ¡qué tierna!
Y tú me dices, lo sé, mientras sostengo en mi mano tu corazón latente. Lo observo, veo que tiene muchas heridas, tajos, moretones... sólo atino a mirarte y tú asientes con la cabeza. ¡Pobrecita! y beso tu corazón haciéndole cariño.
Nos fundimos en un beso y me di cuenta que de mis ojos brotaba una lágrima de sangre. Quise esconderla, no sé por qué lloro... yo nunca lloro...
Borras la lágrima con tu lengua, mas brota otra y otra y de mis ojos sale un río de sangre, no lo puedo parar y tú sonríes, te oigo reír; tu risa me tranquiliza.
Cierro mis ojos y veo tu figura, te veo cuando nos amábamos en nuestro espacio y lo increíblemente hermosa y angelical que parecías al dormir.
Abro los ojos y tú también estabas emanando sangre de tus ojos, siento una brisa que me empuja hacia tí.
Paras de llorar al igual que yo... tus ojos son tan cristalinos, que puedo verme reflejado en ellos.
Se nos acaba el aire, me ahogo, sin embargo tu flotas... y pareces disfrutarlo. No aguanto y lo grito: ¡TE AMOOOOOOOOO!, te digo y tú sonríes felíz.
Tirando de mis sesos me invitas a flotar contigo, succiono tus labios carnosos, mientras nuestra pieza con manchas de sangre, parece alejarse de mí...
(Cuento vertical)
(Foto: "En crudo", by Me, Santiago, Chile)




No hay comentarios:
Publicar un comentario